miércoles, 10 de febrero de 2010

Mami Andrea

Ay mami Charo, ay mami Andrea , ay mami Alberta. Por que las tuve que dejar de ver. El viejo culiado de mi papá se dio cuenta , nunca entendió, nunca le entro en la cabeza. Eran linda la mami Alberta, la mami Charo, sobre todo tú mami Andrea. Me acuerdo cuando llegaste la primera vez a Temuco y tenias diez y siete años recién cumplidos en agosto y yo tenia diez, mi mamá te dijo que a mi todavía me daban pecho, que habían echado a la mami Charo por que yo no tenía que acostumbrarme a la vida en provincia y no podían enseñarme más cosas como amasar o como mezclar las yerbas para la pena. Tú me viste desde lejos y yo estaba jugando con mis autos de plástico, con mi camioncito gigante y con los gatos de mi papá, los ponía encima y le echaba tierra y luego los movía, tú me miraste con esos ojos negros que tenías, azabaches azabachitos como me cantabas, y esa cara dura de frió del sur que ponen todos los indios cuando no conocen a nadie, sobre todos los que viven cerca de la cordillera. Yo te mire y me gustaste, no pude dejar de escuchar a mi mamá diciéndote que tuvieras cuidado por que yo era muy mañoso, muy mañoso y sensible y que me ponía a llorar por cualquier cosa, que no era normal que me dieran pecho todavía a esta edad, y aunque escuche todo no di vuelta la cabeza y seguí jugando y tirando escupo como si el camión estuviera prendido y avanzando. Tú fuiste a dejar tus cosas a la pieza de arriba, la que estaba al lado de mi pieza y bajaste a prepararme en ese momento la once, mi mamá te dijo que tenias que tomarme en brazo, aunque no quisieras, y llevarme a la cocina, te dijo que acá el trabajo era así no más, y que mi papá no le gustaba las indias de mierda desconfiadas y flojas , que si no a puro azote te iba a sacar de la casa para que siguieras andado a pata pelada como todos los indios flojos, mi mamá siempre decía eso, vieja de mierda. Tú estabas asustada, tú siempre estuviste asustada de que mi papá te fuera a tomar y que te fuera a matar como al caballo que me piso una vez cuando me caí montando en el establo y que lo colgó y lo mato a palos, por que mi papá tenía fuerza, tenia mucha fuerza y yo también le tenía mucho miedo, viejo de mierda. A si que me tomaste con tus manos gruesesitas que después me daban a cucharadas el caldo en el invierno y que me planchaban el uniforme y me lavaban la cara para ir al colegio y me llevaste en brazo a la cocina. Yo hice como que lloraba, hice como que no me gustaba , que no tenía hambre, y mientras tú me tomabas con fuerza, con esos brazos de madera que tienen las indias, y me apretabas contra tu pecho mientras me shiiiabas y me decías me quedara tranquilo, que íbamos a tomar oncesita, que el pan estaba recién salidito del horno y que lo había dejado haciendo la mami Charo.

Me dejaste en frente de la mesa de la cocina, sentado en el banco de madera y te sentaste al lado mío y te miré las tetas pequeñas y delgadas. Tú no sabias como ponérmelas en la boca -después supiste pero no ahí- yo lloraba y gritaba que no quería, entre olor a las lagrimas y agua hirviendo y tu olor a murta a piel de Temuco, me dijiste que me quedara tranquilito y me tomaste con cariño y con fuerza, a diferencia que como con la mami Alberta yo no me dejaba por que estaba haciéndome el rebelde y el mañoso, y me pusiste tu pezón duro y café oscuro en la boca, las tetitas ricas que tanto disfrute de ti mi mamita Andrea en las noches frías cuando nos acostábamos los dos en mi cama y tú me contabas un cuento y yo me metía por debajo de las sabanas a cantar y a contar los pelitos que tenias en el pubis por debajo de la falda de tu pijama. Después subía por debajo de las frazadas jugando a los leones y me acostaba encima tuyo y te decía que quería tetita y tú me abrazabas mientras te chupaba los pezones. A si que eso hice, como que me quede tranquilo dormilón y mañoso, me hice el regalón y me puse a chupar mientras salía un chorito de leche caliente calentita.

Una vez llegó mi papá y pregunto por la cabra que me iba a cuidar. Tú llegaste de lavar la losa y te paraste y dijiste mande señor y él te miro de arriba abajo y dijo que estabay mas flaca que perra y que haber si te limpiabai un poco por que en esta casa no queríamos indias cochinas como las que andan pidiendo en Temuco. En ese momento cuando te vio mi papá yo ya sabía . Después mi mamá te dijo cuando te vio llorando que así era mi papá y que tenias que saber aguantarlo si querías quedarte en la casa, que si no te podiaí ir olvidando de seguir trabajando y que te ibai de patitas pa la calle . Así era mi papá. Me acuerdo que ti no te gustaba verlo ni en pintura, a mi tampoco. Me acuerdo que esa semana, cuando me estabas preparando la leche antes de irme al colegio mi papá te llamo de nuevo a su escritorio, yo te dije que no fueras y tú pusiste esa cara como de pena y me dijiste que mi papá necesitaba que ella fuera a verlo y yo te pegue una patada en la canilla, tú me miraste con rabia y como estaba mi papá arriba no me pudiste pegar. Yo sabía lo que te había hecho mi papá, mi papá también lo hizo con la mami Charo que tenia el poto gordo como una tetera y el le dijo cállate mierda y se la culiaba contra la mesa de la cocina. Yo se que ese día te culió también, por que mi papá era un viejo de mierda que le hacía eso a todas las indias que tenía de empleadas aunque tuviera las caderas flacas y las piernas flacas todavía de niña como tú. Ese día en la tarde andabas en la cabeza con esos paños rojos de los pehuenches y que cuando te toco darme tetita te pusiste a llorar por que te dolían. Esos paños rojos que se parecen plumas de las gallinas. Esa noche yo me acosté encima tuyo y me adormile encima tuyo a mi no me importaba. A mi no me importaba nada y te chupé las tetitas en la noche, sabía que mi papá te la había chupado también, tenían olor a la saliva con olor a agua ardiente de mi viejo, no me importaba por que eran duritas y por que me gustaba tanto estar encima , era tan rico acercarme de cabeza lo mas que pudiera hacia tu pubis y moverme encima de tu guata rozándola como jugando con tu ombiliguito delgado y elíptico. Tú me decías que por favor no, que me durmiera ya, que o si no ibas a llamar a mi mamá. Yo me ponía a llorar más fuerte y te decía que mi papá te iba a sacar la mierda a palos. Entonces tu te acordabas de mi papá y cerrabas los ojos y la boca y me dejabas meter los dedos con las manos entre tus piernas más adentro, explorando como cuando buscaba bichos en el potrero o como cuando miraba los animales muertos agusanándose y los levantaba con un palo para verles el esqueleto.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

La muerte de Boltzmann

Ludwing Boltzmann, nació en Viena el 20 de febrero de 1844. Hijo de un funcionario de impuestos. No necesitó trabajar para cursar la universidad. No tuvo que ayudar en una granja a padres analfabetos como le sucedió a Stefan, ni tuvo que atender el ganado en su juventud para luego venderla en alguna feria libre de Austria o Hungría como lo hizo Loschmidt. Siempre fue ayudado por su devota madre con la herencia que su abuelo paterno, un fabricante de relojes, le regaló y que le permitió terminar sus estudios.
Boltzmann estudió Física en la universidad de Viena en 1863 y ya en 1866 tenía su diploma de doctorado por sus estudios en la teoría cinética de los gases. Conoció a Arrenius, a Nerds, a Kirchhof. Fue gran amigo de Gibbs y antes de que se concibiera el concepto de número de Avogadro desarrolló junto a Maxwell casi toda la termodinámica molecular.
En 1872 fue nombrado profesor de matemáticas y física en la universidad de Graz y cuatro años más tarde se casó y tuvo hijos con Henriette Von Aigentler. Fue en esa ciudad, según las biografías, donde fue más feliz.
Desde 1873 hasta 1876 fue profesor de Matemáticas de la universidad de Viena. Retornó a Graz para ocupar el puesto de catedrático de Física experimental hasta 1890. Durante ese tiempo fue cuando se hizo conocido por sus trabajos. Por esos años también gracias a su fama llegaron a Graz dispuestos a ser sus discípulos Svante Arrhenius desde Suecia y Walther Nernst desde Alemania.
En 1890 se le ofreció la cátedra de Física teórica de la universidad de Munich, la cual aceptó porque era más cercana a sus intereses.
En 1893 debido a la muerte de su maestro Stefan, Boltzmann ocupó el cargo de profesor de la cátedra de Física teórica en Viena . En 1902 comenzó a ejercer además la cátedra de Historia y Filosofía de la Ciencia.
Tenía muchos opositores científicos y sus teorías fueron constantemente atacadas: “La real irrevocabilidad de los fenómenos naturales, en sí prueba la imposibilidad de describir la existencia de procesos a través de ecuaciones mecánicas, y con ello los veredictos de un materialismo científico” Escribió a Oswald aludiendo al concepto de entropía que proponía Boltzmann.
En una baraja de cartas, una baraja de cartas ordenada de cualquier manera ¿Cuál es la probabilidad de tirarlas al aire y luego recogerlas encontrar toda la baraja ordenada por pintas: Diamante, Pique, Trébol, Corazón?, ¿cuál es la probabilidad de recogerlas y encontrarlas ordenadas además que por pintas de mayor a menor?. Ahora: ¿cuál es la probabilidad que al recogerlas encontrarlas en cualquier orden?.
¿Existe una entre infinitas posibilidades de que yo este ahora pensando lo que estoy pensando con los ojos cerrados ?, ¿cuál es la probabilidad de estar sentado?, ¿cuál es la probabilidad de que tener los codos en las rodillas?, ¿cuál es la probabilidad de abrir los ojos y mirar el cielo?, ¿cuál es la probabilidad de volver a cerrarlos?, ¿cuál es la probabilidad de sentir el viento que viene desde la ventana abierta en mis labios?, ¿cuál es la probabilidad de tener la boca bien abierta?, ¿cuál es la probabilidad del frío sabor a metal en mi boca?, ¿cuál es la probabilidad de tener miedo?, ¿cuál es la probabilidad del silencio?, ¿cuál es la probabilidad del ruido?, ¿cuál es la probabilidad del suelo?.
Ludwing Boltzmann se suicidó un 5 de septiembre de 1906 en su casa de campo cerca de la bahía del Duino.

martes, 18 de septiembre de 2007

La historia de chile

Cuando la conocí y estaba en frente de ella en el Cherokee por un momento pensé en culiarme a la Juanita mi antigua sirvienta de treinta años que me hacía té, pan con huevo y queso derretido mientras veía He-man, Shira o Robocop. Por un momento pensé en culiarme a la profesora de artes plásticas del colegio, que tanto nos enseñó sobre el modernismo Austriaco, que tanto habló sobre Klimt o Shille pero que nunca podrá trabajar en una galería vendiendo Mattas como lo hace mi prima la ignorante. Por un momento pensé a culiarme a todas las niñas escolares que veía cuando yo me iba en transporte y miraba las micros llenas. Ojos negros que parecen tristes, jumperes cortos y pegados a la insignia de un liceo, manos que sirven para lavar la ropa o para acurrucarte y decirte mi niñito lindo. Yo quise culiármela como me culie a la Paula, yo quise culiármela como me culie a la Ana, yo no quise culiármela como me culeo a la Maca mi polola. Yo no quise culiármela como me quiero culiar a mis compañeras de la universidad, ni quise cualiarmela como me quiero culiar a mis compañeras de yoga o a mis primas o a las amigas de mi polola. Yo no quise culiármela como a la Sofía o a la Ana Francisca o a la Tica. Yo quise culiármela distinto.
Yo quise culiármela en el momento que la vi. Por eso evite sentarme al lado de la Nacha, una amiga de mi polola que me hacia los puntos. Por eso también evite sentarme al lado del Carlos, mi amigo del alma que manejaba, o al lado de sus dos amigas que se iban a otro carrete. Por eso me fui en la parte de atrás de la Cherokee con ella, los dos sentados y mirándonos a los ojos. Ella como un gato que lo van a matar yo con una sonrisa de oreja a oreja. Un silencio mortal como si aún doscientos años no hubieran pasado y yo le pudiera decir a ella en un castellano antiguo que se sacara la ropa y que viniera hacia aquí y se pusiera de rodillas y ella callada me desabrochara el pantalón.
Después de hablarle un rato yo virtualmente me abalance sobre ella . Le di un beso y pude sentir el sabor a brillo labial chino y a colonia de guagua. Nada es mas divertido que estar en un auto y ver dos piernas como dos soles morenos lacerarte la cara y escuchar a una mujer que dice las palabras con las C-haches marcadas. Que cuando quiere decir mear dice a miar. Que se refiere con setiembre el mes de septiembre. Y tu hablarle y darle besos como si no pasara nada. Luego Carlos paró y me dijo que ya estábamos en mi casa. Nos despedimos de todos de besos y con frases cortas dijimos adiós. Una de sus amigas me dijo en tono de broma que si le hacia daño me la iba a ver con ella . Yo le respondí moviendo la cabeza. El Cherokee se cerro y se fue como una bala en la noche o como un tren o como una sombra y nos quedamos solos subiendo las escaleras sin decir nada y luego abriendo la puerta del departamento y luego desvistiéndonos. Sus ojos negros viéndome desde abajo se camuflaron con su pelo negro. Ni una sola mordida, ni un solo roce con los dientes, sus labios eran implacables. Como una trabajadora abnegada la di vuelta. Fue en ese momento que pensé que esta era una culiada histórica, fue como si mis padres dueños de la celulosa volvieran a culiarse a los trabajadores del sindicato, como si mis primos militares volvieran a culiarse a toda la villa Francia torturando y desapareciendo a sus hijos, fue como si mi abuelo ingles todavía se culiara a las niñas chicas de su fundo de Temuco que le regaló el estado diciendo sus fracesitas cortas en ingles, y como si el abuelo de mi abuelo español siguiera culiándoce a las indias, y como si todos mis demás parientes se estuvieran culiando a los huachos que dejaron desperdigados los demás miembros muertos de la familia en el mismo momento en que yo me la culiaba y ella decía dale mi amor más fuerte más fuerte. Pensé en el mito del eterno retorno. Sentí como si fuera una gran pica eléctrica y traté de sodomizarla. Me quede arrodillado en la cama viendo en su billetera una chapa de allende y del Che Guevara mientras ella se movía de atrás para adelante aceptando por el culo al hijo de terratenientes, de golpistas, de asesinos. Me sentí como todos los españoles empalando con una lanza enorme a un sólo gran Mapuche que los representaba a todos. Me sentí como todos los alemanes culiandose de nuevo a los huachos de los españoles. Me sentí como todos los ingleses culiandose a los huachos de los huachos de los españoles y de los alemanes. Pensé que quizás la historia de los Capuleto y los Montesco era una historia de violación y tortura consensual. Quizás somos hermanos, pensé mientras me la culiaba. Quizás somos hermanos o primos o tíos.
Luego terminamos y nos quedamos dormidos. Yo me desperté primero y ella me abrazó como una madre. Nos levantamos y ella no se duchó y se pinto rápido la cara y dijo que tenía que ir al trabajo. Me preguntó si nos íbamos a volver a ver, yo le dije que propuesto. Nos pedimos los teléfonos: 9-233549, me faltó anotar un numero, no importa. Luego se despidió de mi con un beso la boca y no la volví a llamar. Un mes después me llamó y me dijo que estaba embarazada. Me dijo que había hablado con su amiga y si no me ponía con plata le iba a contar lo de nosotros a la Maca. Plata para qué le pregunté yo. Plata para el aborto dijo. No voy a traer a este país otro huacho.

Acerca de no decir adiós

Una cama, dos sábanas, una almohada, una cajetilla de cigarros, tres pelos púbicos en la lengua, cuatro piernas, cuatro rodillas, cuatro codos, cuatro ojos, cuatro fosas nasales, dos pares de labios inferiores, dos pares de labios superiores, un diario de ayer, una mesita de velador, una lámpara, una alfombra, una ventana, una puerta, una cerradura, treinta pastillas Saltrax, cuatro Ibuprofenos, dos líneas de coca, un condón, dos copas, una botella de vino hasta la mitad, dos ombligos, dos pares de nalgas, cuatro paredes, una radio, un marco, un suspiro, dos palabras, tres palabras, cuatro palabras, una gota de semen, dos gotas de semen, un charco de semen en las sabanas, un cigarrillo encendido, una línea de humo, una reproducción de las bailarinas de Degas, dos pieles, cuatro pulmones, dos exhalando y dos inhalando, un par de bocas juntas, un par de bocas separadas, un rayo de luz, un mechón de pelo, dos labios menores, una palabra, veinte uñas, dos espaldas, un numero cuarenta y tres, un numero cuarenta y cuatro, un numero cuarenta y seis, dos ojos cerrados, un tú mordiendo una oreja, un yo mordiendo un pecho, un techo, tres bombillas, dos interruptores, tres gotas de sudor, cuatro.

-Tengo cuatro horas para llegar al trabajo Roberto, así que podemos tomar desayuno juntos y después ir al cine y de ahí ir de compras y luego almorzar, tengo hambre ¿Tu no tienes hambre Roberto? Porque yo si tengo hambre ¿Has comido ya? ¿no habrás desayunado sin mi Roberto Pompe? Hoy día escuche en la radio que Rue le Chante iba a estar cortada a si que si vamos al cine vamos por Jesús Salvador ¿Me estás escuchando Roberto? Que desagradable, yo aquí como idiota hablando sola y desnuda. Mierda Roberto ¿Me estas escuchando?.

Trescientos sesenta y cuatro días, un martes de febrero, un sol, una palabra amor, una palabra invierno, una palabra miércoles, una palabra jueves, una sonrisa, dos labios, una lengua, en un año de doce meses, una palabra amor que se repite, dos segundos para las doce un minuto, las doce un minuto, un numero doce, dos ojos mirando una lista con treinta platos para elegir, una palabra pastel de frambuesa escrita en francés, una frase muss de chocolate escrita en francés, una garganta diciendo muss, un camarero, una mesa, dos sillas.

- ¿Qué película quieres ver, Los extraños de siempre o Sol de invierno?

Doscientas personas en un restorán, una butaca y un metro cuadrado de aire, cuatrocientos ojos viendo, dos mil uñas, doscientas bocas, dos sonrisas en dos distintas caras, una palabra voy, una palabra baño, una palabra apúrate, dos manos en el asiento, una mano en el metal tibio de la puerta, trecientas personas en una calle, treinta bocinas, cuatro manos levantadas, un taxi, una calle vista, un pie en el tapabarros, un adiós no dicho.

Juan Segundo Sepúlveda Leiva

El anónimo obrero de la construcción Juan Segundo Sepúlveda Leiva se despertó como todos los días con las sábanas pegadas entre las piernas. Su madre le dijo que se portara bien en el liceo, que no quería que lo citara otra vez el inspector por su mala conducta. Su esposa le sirvió el desayuno, un té, una marraqueta caliente con margarina y mortadela jamonada. Los hijos los miraban como si lo conocieran desde siempre, no hablaban como concentrados en una película invisible proyectada por encima de su hombro. Robo su pupila negra por dos segundos la chasquilla azulada de marta. Le dijo que se peinara, que si no lo hacia se le iba a calzar la frente y que nadie iba querer una chiquilla sin frente, que se iba a parecer al hombre lobo de los dibujos animados de la mañana. Pensó en cuando iba a dejar esos pasajes ácidos y fríos de la villa. Las piernas le dolían. El sol secaba implacable el tierral de la calle 5 norte como lo había hecho cada año con su cara. Pensaba en el hecho que no se apagaba el sol para él. Quería morir. Todos los días después de su primera jubilación se sentaba solo en la plaza a ver a los niños de sus vecinos besarse y jugar a las bolitas.
Caminó hacia la casa de Rosario al igual que los anteriores martes, le dio un beso en la mejilla y comenzó a besarle las piernas. Era tan caliente su vientre cuando lo rozaba con sus manos duras y secas. Si lo quería dejar lo tenía que dejar ahora, por que no iba a soportar en ese momento no estar adentro de ella. Juan pensó que el esposo de Rosario no sabía que todos los martes el sol se apagaba en su casa como una ampolleta en una fiesta de cumpleaños. Ese día en la mañana Rosario estaba rara, le dijo que no, que se casara y tuviera hijos con la julia , que era una buena cabra, que ella ya tenia hijos y que los hijos cuando conocen al padre no quieren otro y que igual quería a su esposo, que se olvidara de ella, que lo suyo era pura calentura no más, que no insistiera, que se fuera a la mierda , que quería a su esposo, que se fuera mejor, que se fuera a la casa a correrse una paja.
Y Rosario estaba pálida ese mediodía, su pelo cano le recordaba el castaño cobrizo de hace años, la cara un poco escondida entre los mechones de pelo, un poco escondida entre los pómulos, aun conservaba la rabia del amor. Pobre marido, la quería tanto. Los chillidos de las lloronas no le impidieron pensar que fue mejor no haber seguido con ella, pensó que culiaron rico pero que no era justo para los hijos. Le dio pena, rabia saber que se había muerto, pensar que no fue su esposa, que estaba de luto vestido con zapatillas y el overol de trabajo.
Se masturbaba seguidamente en el baño de hoyo. Un día su mamá lo pilló y le dijo que éso no se hacia, que era un cabro cochino de mierda, que si lo pillaba otra vez le iba a decir a su papá, que el sí que lo iba a saber castigar, que era un pendejo de moledera, que fuera a trabajar rápido, que faltaba plata para la leche de su hermana chica. A el no le importaba, total, su papá nunca estaba en la casa, lo veía una vez al mes cuando volvía de las putas con olor a pisco y le empezaba a hablar del partido comunista, de los fachos culiados, de Recabarren y todo lo que quedaba por hacer en chile. Le decía que los patrones lo único que querían era plata. Que se aprovechaban de los campesinos. Que pensaban que los inquilinos eran vacas de mierda que podían domar y pegarle cuanto chancacaso querían pero que al final eran igual que nosotros, meaban, cagaban, comían, que no tenían derecho a manduquiarnos por unos mugrosos pesos. Que la tierra era de todos. Y se quedaba dormido babeando en el mantel de la mesa con su mamá llorando despavorida, hurgando en sus bolsillos, buscando la plata del mes que se había gastado.
Y tenía rabia por que el chuchasumadre le había pegado en la cara con la silla del colegio, el trompo era suyo y no tenia por que rompérselo, se lo había comprado su mamá en la feria hace dos años para su cumpleaños y era el único regalo que le había dado su familia en algún cumpleaños. No se dio cuenta cuando empezó a patearle la cara en el piso, tenía tanto odio por que le había roto ese trompo. Sabía que el moretón de su mamá había sido por comprarle el trompo. Lo único que quería era devolverle la mano a su mamá, no tenían derecho a dejarla con la cara charqueada a ella no más. Ese maricón tenía que pagar también, no importa si los zapatos se le manchaban con sangre, los limpiaba en la acequia, pero ese weón tenía que saber que con su mamá no se meten, que aunque su papá le pegue a su mamá cuando él tenga más fuerza lo va a matar, pero que mientras tanto nadie pueden andar por ahí metiéndose con su vieja como si él no estuviera ahí para defenderla. Y gritaba salivando la boca roja acaramelada, sin dientes, de su compañero de clase que el trompo era de él, que no se metiera con él nunca más por que con los Sepúlveda Leiva no se mete nadie, y menos con su mamá.
Ayer le dijeron que tenía cáncer al pulmón, que el asbesto producía eso en un treinta por ciento de la gente que estaba expuesta, le dijeron que tenía suerte por haber vivido sesenta y ocho años tan saludables, pero que ahora las cosas tenían que cambiar, que tenía que ir al hospital a hacerse la quimioterapia todos los días, que si no se iba a morir.
El sabía que su mujer no iba soportar dejarlo, pero ella estaba cansada y después de todo lo que habían pasado juntos no tenía sentido pedirle que trabajara para que él viviera unos meses más. Las cosas no estaban en la casa para otro enfermo más. El gobierno no era su madre para decirle que hacer.
Y su jefe le dijo que igual su esposa estaba rica. Que como un bruto como él se había encontrado una cabra tan buena. Que haber si se la prestaba un ratito para echarle una catadita. Y él se rió como todos los días a carcajadas, con la mierda saliéndole por las orejas. Estaba radiante, había conseguido un acenso como maestro de la obra. Iba comprar un pollo con papas fritos y una coca-cola para celebrar con su familia. Él sabía que se lo merecía, sabía que era el único weón de la obra que podía hacer ese trabajo mejor que nadie. Ya iba ver el pelado cuando le digiera que lo habían ascendido. Iba a ganar cincuenta lucas más, iba a poder comprarle el nintendo al Joaquín y quizá hasta podían irse una semana más a Cartagena. Era más él que nunca en esa caminata a su casa: la micro babosa de gente no pudo quitarle su buen humor, se fue parado, no importa, pero cuando llegara con el pollo estaba seguro que todos en la casa iban a adivinar.
Y tenía miedo, le dolía todo que era lo mismo que nada por que no tenía noción que era. Y sentía dolor, pero, no era dolor, por que no sabía que era el dolor. Y tenía pena pero no era pena por que nunca había sentido pena. Y sentía pero no sentía por que nunca había sentido. Hacia sin hacer por que hacer es sólo un concepto. Todo se mezclaba en él, sangriento. Sus sonidos eran algo más que un soplo de su boca, una extensión tisular de su laringe en el aire. La enfermera lo tocó y fue la enfermera, fue esa sala grande fría gris del hospital del salvador, fue el test de Apgar, fue su piel tocando la fría mano del doctor, fue su madre y él llorando por que los dos habían parido, fue la luz parpadeante de los tubos fluorescentes.
Y supo que se iba morir cuando piso el suelo. Trato de ponerse los calcetines y no pudo. Era tan linda la sensación de no saber lo que le pasaba, de salir de él, de sus carnes. Y trato de escapar a esa sensación por que le dio miedo. Y se acordó que siempre había tenido miedo, que hoy día no era diferente. Trato de caminar hacia el baño donde estaba su esposa para avisarle, para contarle que se moría, pero no pudo caminar: tenía como todas las mañanas las blancas sabanas pegadas entre las piernas.

Lo que le paso a cesar Sontini

Genero: Masculino
Primer nombre: Cesar
Segundo nombre: Leo
Primer apellido: Sontini
Segundo apellido: Malaciego
Edad actual: 32
Estado civil: Soltero
Lugar donde fue visto porúltima vez: Calle la plata, provincia de Buenos Aires, Argentina.
Fecha de desaparición:23 de marzo del 2004



A Cesar Sontini se lo trago la tierra literalmente. No se lo llevo ningún hombre desde avenida corrientes o caminito, no le dieron drogas y aprovechándose de su discapacidad mental lo llevaron a alguna casucha fuera del gran buenos aires para violarlo un y otra vez y dejarlo muerto y desnudo en algún subterráneo , no, a Cesar Sontini se lo trago la tierra.
La verdad es que tampoco se subió a cualquier bus interprovincial en dirección a ninguna parte como dice su madre, por que tiene esquizofrenia como dice su madre, por que esta loco como dice su dulce madre. No se fue en dirección a Uruguay ni en dirección a misiones ni en dirección a los desiertos de Jujuy o a salta o a rió de la plata. Cesar Sontini no esta sentado en la plaza al frente de su casa mientras los chicos gritan que le pase la pelota che, que por favor les pase la pelota che. No esta muerto en ningún canal de los suburbios con dos tajos en la barriga uno por no dar un cigarro y otro por lloron o por chavon y marica como piensan en la comisaría de corrientes, no, se lo comió la tierra. La tierra se lo engullo como un gran bocado de aceite.
Por eso no hay nadie corriendo por los campos de la cabañita que tienen en el chaco a diferencia de lo que cree su padre. Que mas quisiera él. Que mas quisiera el estar gritando a toda velocidad desnudo por el chaco. Riéndose de nada. Riéndose de los niños de su hermana que ahora son nada. Y de sus padres diciéndole que se ponga pantalones por favor Cesar, que mas quisiera él.
No esta en ninguna casa ni en ningún barrio ni debajo de ningún auto ni de ninguna piedra que más hubiera querido estar debajo de una piedra. La tierra abrió su boca enorme y se lo trago. Cesar Sontini de treintaiun años se lo trago la tierra un veintitrés de marzo del 2004.

Los rubios caminan felices por las alamedas

Los rubios en chile caminan felices por las alamedas, se suben a sus autos de rubios, obserbando con ojos azules a los morenos piensan cosas de rubios mientras sus mujeres rubias van a buscar a sus hijos al colegio donde les enseñan a mirar como miran los rubios. Los rubios niños son hermosos y todos guardamos en algún sobre un mechón de pelo para no olvidar que fueron rubios si alguna vez se les llega oscurecer el pelo. Los rubios jóvenes van felices a las discotecas donde se retraen del mundo rubio para saber cuan sucio es amar a una morena, para saber si era verdad lo que dijo su papa sobre pisarse a la hija de la empleada. Las jóvenes rubias caminan por las veredas para morenos esperando que le miren las piernas de rubia y que le griten cosas que solo a las rubias les gritan, mientras sueñan con acostarse con un moreno, mientras se masturban pensando en acostarse con un moreno. Las niñas rubias abortan cuando quedan embarazadas de un moreno, por que se sienten tontas, desconcertadas, débiles de tener un amor moreno, por que se sientes morenas cuando saben que tienen en su vientre un hijo no rubio. Los hombres rubios tienen la posibilidad de seguir siendo rubios o pasar a ser morenos. Hay muchos rubios que son morenos que no siguieron siendo rubios por que no ganaron plata. En chile los rubios tienen plata aunque no tengan plata y simulen que tienen plata. Los morenos miran la tele para rubios, leen revistas de rubios, donde fotografían casas de rubios, y escriben como los rubios bajan de peso o comentan la mejor forma de cortarse el pelo rubio. En la televisión que es rubia las conversaciones son casi siempre sobre temas rubios que nunca han hablado los morenos. Los morenos en chile admiran a los rubios, hablan de los rubios, los morenos en chile siempre prefieren hacer el amor con los rubios, pero los rubios ocasiolmente prefieren a los morenos. Los morenos en chile cuidan a los rubios aunque sean gerentes aunque sean dueños de empresas o políticos. Los morenos en chile saben que son morenos y los rubios que son rubios en un acuerdo tácito que no esta escrito en la constitución. Los rubios cuando piden dinero en la calle se les dice Ingenuos niñitos que se le quedo la billetera en la casa, pobrecito tome cien pesos vaya a buscarla, no, no se preocupe después me paga no importa. Los morenos cuando machetean se les dice delincuentes, drogadictos, pendejos flojos de mierda que andan pidiendo plata y que no saben trabajar, que lo único que quieren es que esti desprevenido para robarte la chauchera. A los morenos les tenemos miedo aunque tendríamos que tenerle más miedo a los rubios. En chile no se sabe que es ser rubio, por que puedes tener el pelo negro y ser rubio, depende del apellido, pero no solamente de eso por que si no teni plata pasai a ser moreno, en chile ser rubio depende del acento, la forma de hablar, la forma de vestirte puede hacerte rubio. Existen morenos que son rubios y que tienen los ojitos claros y el pelo amarillo y les dicen cabeza de pichi o en su defecto el guacho del patrón en las poblaciones o en el campo .Existen rubios que son morenos y tienen el pelo duro, negro, y los ojos oscuros y les ponen a sus hijos nombres de rubios y les enseñan a hablar ingles aunque que sus abuelos hayan hablado mapudungun. En chile todos los morenos nos deleitamos cuando nos presentan a alguien que tiene un apellido extranjero, rubio, como si estuviera compuesto con letras diferentes a nuestros apellidos de morenos. Decimos que no sabemos pero sabemos que los rubios que llegaron a chile eran morenos en sus tierras aunque fueran rubios, pero no les decían morenos les decían pobres, les decían sirvientes, les decían refugiados de guerra. En otros países donde los morenos son rubios le dicen a los morenos panaderos, gafiters, trabajadores, en chile se les dice a los morenos indios, poblacionales, nanas, maestros, cocineros, obreros, dueñas de casa.